Historia del Grand Hotel Minerva

Pasado y presente de nuestro hotel histórico en Florencia

Descubra nuestra historia desde la era oscura de la Edad Media hasta la apertura del Gran Locanda della Minerva en 1869. Conozca al arquitecto Carlo Scarpa y al artista Emilio Greco, cuya herencia está todavía presente en el nuevo e histórico Gran Hotel Minerva.

1869 GRAN LOCANDA DELLA MINERVA

EN FLORENCIA GRAN LOCANDA DELLA MINERVA
PIAZZA SANTA MARIA NOVELLA Nº 15-16

Cerca de la estación central Via Ferrata.

Este fue el titular del periódico La Nazione del 5 de octubre de 1869, que anunciaba la apertura de lo que, tras la reforma de 1958, se convertiría en el Grand Hotel Minerva. Este fue el primer documento oficial, junto a los documentos de la ciudad de Florencia, que marcó la fecha de apertura de nuestro hotel. Alfredo Ciappei era el propietario y director.

Pero las raíces de la fundación e historia del hotel se remontan mucho más atrás.

En la Edad Media, en el lugar donde ahora se encuentra el Hotel Minerva, había un edificio que pertenecía a la Compañía del Arcángel Gabriel, una de las muchas hermandades de Florencia ligada al Convento de Santa Maria Novella. En 1472 el edificio fue cedido al Hospital Scala y se convirtió en una importante institución de beneficencia de la ciudad.

La institución, formada por varios edificios, se convirtió en un hotel en el siglo 19. Uno de sus primero huéspedes, y sin duda el más famoso, fue el poeta americano Longfellow, que se alojó allí mientras trabajaba en la traducción de "La Divina Comedia".

Se presume que en 1848, cuando se inauguró la segunda estación de ferrocarril de Florencia, llamada Maria Victoria, y que conectaba la ciudad con Pistoia y Lucca, se produjo un incremento en la actividad del hotel que resultó en una regulación de sus actividades.

La Piazza era una atracción para muchos turistas y se le dio el nombre de “La Meca de los extranjeros”. Esto es lo que nos recuerda una placa conmemorativa situada junto a la entrada de nuestro hotel.

Al final de los años cincuenta, y como resultado del desarrollo del turismo, nos dimos cuenta de que el hotel necesitaba una reestructuración profunda que, aunque dejó la fachada intacta, en harmonía con el resto de la plaza, hizo un uso racional del espacio disponible y adaptó el hotel a los nuevos tiempos.

El trabajo fue llevado a cabo por un arquitecto, Edoardo Detti, un gran experto en urbanismo. El apoyo prestado por su amigo y colega, Carlo Scarpa, cuyo inconfundible estilo impregna el edificio, fue de una importancia indudable. En esa época, muchas revistas de arquitectura hablaron sobre el trabajo realizado por los dos artistas italianos y lo definieron como un ejemplo del estilo modernista de nuestro país.

Una vez terminado el trabajo, el hotel se convirtió en un punto de referencia de la vida turística de la ciudad.

Después de su abandono a mediados de los noventa, en parte debido a que lo que estaba ofreciendo se había quedado desfasado y no se adaptaba a los estándares del momento, fue adquirido en 1995 por una familia florentina y pasó por una reforma completa que renovó toda su decoración interior.

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Ahora, 21 años más tarde, necesitaba un nuevo diseño interior y una reforma detallada que adaptara los sistemas del edificio a los códigos actuales. La arquitecta Piera Tempesti Benelli, famosa por haber reformado muchos edificios y hoteles históricos de la Toscana, aceptó el proyecto.

1958 UNA RESTAURACIÓN PASA A LA HISTORIA

Carlo Scarpa y Edoardo Detti

El Grand Hotel Minerva puede ser considerado el hotel más antiguo de Florencia en el sentido moderno, habiendo crecido en el siglo dieciocho y adaptado a su función mediante la conexión de diferentes viviendas a distintos niveles. El completo complejo estaba por entonces cayendo en la ruina debido a su uso continuado y al deterioro de las instalaciones, además de tener una baja rentabilidad. De esta forma, en 1958 su reforma se hizo necesaria como un acto de reparación arquitectónica de una estructura en contacto con un entramado urbano como el de la iglesia de Santa Maria Novella. El arquitecto y urbanista florentino Edoardo Detti puso este plan en acción de forma rigurosa, con la colaboración de su amigo y artista Carlo Scarpa. El inmenso volumen que ocupaba su lado izquierdo, el más largo de la Piazza pentagonal, además del conjunto de claustros internos que se encontraban a la izquierda de Santa Maria Novella, fueron renovados en su amplitud, y casi reducidos a la mitad de su longitud.

Tal era la situación de un gran hotel que representaba un enorme y complejo problema técnico, especialmente en referencia a la existencia de una intrincada maraña de estructuras incompletas e inconexas que estaban densamente estratificadas. Era necesario combinar una técnica de derribo con las inevitables demandas de los objetivos comerciales. También era necesario combinar los criterios para la restauración de la fachada con el tejido urbano y monumental de Santa Maria Novella. Además, estas necesidades no debían debilitar o disminuir el rendimiento funcional del hotel, y el rigor filológico no debía reducir el espacio comercial útil del edificio. Mantener la antigua fachada no supuso un obstáculo para la excelencia del resultado formal del edificio renovado, ya que todas las medidas fueron internas. La operación consistió en un derribo manual inteligente, capa a capa, nudo a nudo, llevado a cabo con una paciente perseverancia en todas las partes y estructuras falsas acumuladas, que habían sido construidas a lo largo de cinco siglos de cambios. Para Detti, el cariño puesto en estos procesos tenía un objetivo específico: descubrir y trazar el mapa de las estructuras de la parcela original y de las construcciones medievales.

Ningún plano del edificio presentaba patrones simétricos, ni incluso entre las plantas del edificio. Esta curiosidad dio lugar a episodios ocasionales, nuevos hechos, que resultaron en las soluciones arquitectónicas adecuadas. El Hotel Minerva fue reorganizado mediante la modificación y restauración de la mayor parte del edificio que daba a la Piazza —un área de unos 9.500 m2—, y se completaron 120 habitaciones, todas con su propio baño. El hotel tenía dos nuevos comedores y una sala conferencias con un suelo de terracota con incrustaciones blancas y una chimenea diseñada por Scarpa. Los suelos de los salones eran de mármol y terracota y los de las habitaciones eran mitad de parqué y mitad de moqueta. En los salones había muebles de la colección Miller y sillas de Hans Wegner. A excepción de algunas piezas de Alvar Aalto, se utilizaron piezas de cristal Murano de Venini y Vianello para la iluminación. Para las habitaciones, se optó por dibujos originales, aguafuertes, monotipias y litografías de Cavalli, El Greco, Margheri, Pozza, Squitieri, Tirinnanzi y Zamboni.

Del nº7 de la revista Zodiac, por E.Luporini

1962 EMILIO GRECO PARA EL GRAND HOTEL MINERVA

EMILIO GRECO Y LA SERIE “LA GRAN BAÑISTA”

Emilio Greco (Catania 1913 – 1995)

Al derivar el nombre de nuestro hotel de una diosa, Minerva, es natural que la mujer sea el tema de la obra de arte más importante expuesta en nuestro hotel. Se trata de “La Gran Bañista VI” de Emilio Greco.

Greco, un artista siciliano, estaba muy unido a la historia del Grand Hotel Minerva, especialmente al proyecto de reforma de Detti y Scarpa. En nuestro hotel pueden verse varias de sus litografías, y lo más significativo, una estatua de bronce de su serie La Gran Bañista.

La Gran Bañista ganó un premio en la 56 Bienal de Venecia, e iba a convertirse en la primera de una serie de 12 estatuas representando a 12 mujeres en posiciones distintas para ser colocadas junto a un pequeño lago o una piscina. Anna Padovan, que fue la modelo de las seis grandes bañistas, se convirtió más tarde en la segunda mujer de Greco.

La Gran Bañista I se encuentra en la Tate Gallery de Londers; la Gran Bañista II en el Museo all’aperto Bilotti en Cosenza; la Gran Bañista III en el Museo del Novecento en la misma plaza que nuestro hotel, la Piazza di Santa Maria Novella.

Nuestra Gran Bañista es la número seis, y fue la última que hizo el artista en 1962, con las medidas

207 x 67 x 42 cm.

Las estatuas número 4 y 5 están en paradero desconocido.

Greco ganó mucha popularidad con su monumento de Pinocho y el Hada (1956) en Collodi. También es el artista del monumento al Papa Juan XXIII en St.Peter y de las magníficas puertas de la Catedral de Orvieto (1970). En 1974, se inauguró una exhibición permanente en el museo exterior de Hakone llamada “Jardín Greco”. El Museo Hermitage en St. Petersburgo y el Museo Pishkin en Moscú tienen exhibiciones permanentes de sus esculturas y otras obras. En un museo de sus obras en Catania se exhiben muchas de sus litografías y grabados. Hoy en día Emilio Greco es considerado uno de los grandes escultores del siglo XX.

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